Torre Balldovina


Torre de defensa con orígenes ya en el siglo XI y el único edificio románico del Barcelonés que ha llegado íntegro hasta nuestros días.

Con motivo de las frecuentes incursiones sarracenas, las poblaciones situadas cerca de la línea costanera construyen torres macizas de piedra para la vigilancia y la defensa de su territorio. La Torre Balldovina es una estas fortificaciones medievales. 

La Torre, de 19 m de altura y 7,75 m de diámetro, ha sufrido ciertas modificaciones, que sin embargo no han afectado a su estructura característica.

  • La primera gran transformación de la Torre Balldovina se produce entre los siglos XIII y XIV. Garantizada la seguridad del país, el valle del río Besós vive un importante desarrollo de la agricultura y el incremento de su población. Este cambio provoca la conversión de la primera construcción de carácter militar en otra de carácter residencial con nuevas construcciones y dependencias agropecuarias.

  • En el siglo XVIII, la Torre Balldovina es propiedad de los Riber-Sagarra, que modifican profundamente su estructura. El edificio consta de planta baja y dos pisos construidos alrededor de la torre. Se abren ventanas y balcones revestidos de piedra y forja. Mantiene sus dependencias agrícolas y masoveras y, también, establos para el ganado. El edificio, sin embargo, refuerza su carácter de residencia noble.

  • En el siglo XIX, la familia Sagarra, residente en Barcelona, se traslada a Santa Coloma y se instala en la Torre Balldovina. Ferran de Sagarra hace reformas en la casa y construye un gran jardín con estanques, glorietas y un riachuelo con plantas acuáticas.

  • La siguiente gran transformación se realizará entre los años 1914-1918 con una ampliación del edificio de estilo neogótico, fruto de la combinación del modernismo y el novecentismo.

Refugio antiaéreo


Durante la Guerra Civil, a raíz del fracaso del golpe militar en Cataluña y de la imposición de las fuerzas revolucionarias en la calle, la Torre Balldovina fue requisada y convertida en sede del Comité de Defensa de Gramenet del Besòs. 

Allí, aprovechando un antiguo hipogeo que se excavó en la Edad Media, y para hacer frente a los bombardeos aéreos que estaba sufriendo Cataluña, se habilitó un refugio antiaéreo. Fue solo uno de los cerca de 150, entre los construidos y los medio a construir, que había en la ciudad en julio de 1938. Actualmente solo se han podido situar veinticinco, y de todos ellos, el de la Torre Balldovina es el único que se conserva en buen estado, dándose la coincidencia, además, que se halla en el subsuelo del museo.