Poblado ibérico Puig Castellar


Situado en la cima del cerro que lleva el mismo nombre dentro del Parque de la Sierra de Marina, constituye un símbolo emblemático y de identidad para Santa Coloma.

A 303 m de altura y con una superficie ligeramente superior a los 4.000 m2, las magníficas condiciones de defensa y de control del territorio no llevan a pensar que debía tratarse de un poblado importante. Este emplazamiento permitía la visión y la comunicación con los asentamientos cercanos, ya que controlaba un tramo importante de la línea de costa, la desembocadura del Besós, el llano de Barcelona y el paso hacia el interior, hacia el Vallés.

Estuvo ocupado desde el siglo VI a. C. hasta el inicio del siglo II a. C., momento en que es abandonado, posiblemente a causa de los acontecimientos relacionados con la Segunda Guerra Púnica, y pertenecía al pueblo de los layetanos, que habitaba en el territorio que se extendía desde el río Llobregat hasta la Tordera y hacia el interior por el valle del Llobregat y el Vallés.

La actividad económica más importante era la agricultura, además de practicar la caza, la ganadería y la pesca como actividades complementarias. La organización urbana del pueblo nos indica que sus pobladores pertenecían a una sociedad compleja y organizada. La estructura urbanística se adapta a las características del terreno y las casas se alzan en terrazas para salvar los desniveles.